










Queridos reyes mayos:
Este año, que creo que me he portado muy bien, voy a ceder mi deseo a una persona que necesite algo mucho más que yo. Y después de muchas listas y candidatos, ya tengo decidida la persona y el regalo que deseo que le entregueis.
Y mi regalo para esta persona: un curso de el saber estar, cortesía y buenas maneras. Porque si un empleado se corta con un cristal y tiene que ir al hospital pues lo más probable es que tengan que ponerle puntos, lo menos indicado para decirle justo cuando se marcha es “…pero no digas que estabas trabajando, di que te estabas tomando una copa…“.
Con todos mis buenos deseos y esperando que mi regalo sea cedido, por favor, dirigiros al encargado del chiringuito de la playa donde trabajo.
Atentamente, una persona y un dedo dolorido.
Extrañamente, esta semana he pasado más tiempo del normal en casa. La espalda me ha jugado una mala pasada y no podía moverme sin quejarme lastimeramente.
Después de la visita al médico, cosa que aquí en San Gabriel siempre me recuerda al Consultorio del pueblo de mi madre: Todo el mundo se conoce, los horarios no sirven para casi nada, todo el mundo habla gritando… bueno, que me dio unos relajantes musculares que me han ido geniales, pero no por eso he dejado de despertarme cuando el sol ya había salido, desayunar tranquilamente escuchando la radio, jugar con la gata, jugar un poquito más con la gata, cocinar durante más de media hora, dejar que la gata se quede dormida en mi regazo mientras yo me tomo un té… en fin, ya sabéis, ese tipo de cosas que hacen que la vida se vea de otra manera.
Y toda la semana……..sol. Mucho, mucho sol.
Incluso alguna avispa despistada se ha colado en mi habitación. No imaginaba ver una avispa en esta época del año.
Pero sobre todo he disfrutado otra vez de coger la cámara y volverme loco haciendo fotos y más fotos.

Dime qué ocurre. Cómo eres capaz de dejar a la gente así. Por favor, explícamelo bien. Soy buen oyente, estaré con la mente y el corazón abiertos ante tus explicaciones, pero explícamelo. O mejor, explícalo a toda esa gente que aún no ha cobrado septiembre, que no puede dormir porque no sabe si mañana podrá comprar algo de comida, si podrá pagar el alquiler o si será capaz de aguantar hasta que decidas darle su dinero.
Quizás tú te hayas acostumbrado pero yo no soy capaz de no derrumbarme cuando se que solamente lleva un euro en el bolsillo y tiene que volver a su casa andando. Empapándose porque hoy diluvia, triste, sola, preocupada, sin más deseos que mañana, cuando vuelva a pedirte su dinero, tú te muestres “generoso” y pueda volver ese día en autobús y ser capaz de llenar el frigorífico otra vez de colores.
Y no me valdrá respuestas del tipo “…esto es lo que hay…“, “…aquí las cosas son así…“, “…si no te gusta te vas…” porque hay preguntas que no merecen respuestas, sino hechos.
¿No crees que la base del negocio es la sonrisa de los que están trabajando?